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LA VENTANA DE CAÍN
CULTURA SIN MEDIOS
Roberto Guillén
Algo que me molesta en la ciudad es que las ruedas de prensa a las que nos convoca Romeo del Conarte, no van las teleras, salvo Mario Palacios de TV Nuevo León. Y siempre somos los mismos reporteros: Jaramillo del Porvenir, Mendoza Lemus del Milenio, Glenda de Ecos, las chavitas de El Norte y el autor del presente descontento.
Y si escribo este artículo, es porque considero muy valiosa la función del Conarte, al igual que la del Colegio Civil con Rogelio Villarreal. Pero repito, las teleras nomás no van. Una vez que nos invitó Abel Guerra a su caso de campo en El Uro, para sostener un encuentro con la comunidad artística, le platicaba a Gerardo López Moya sobre esta miserable situación. Porque tanta lana que se gastan estas dos instituciones y tantos valiosos esfuerzos de tantos artistas como para que el mensaje sólo llegue a unos cuantos y que la cultura quede presa en la etiqueta de siempre: “elitista”.
Con esto no quiero señalar que los medios electrónicos – y aquí también incluyo a las estaciones de radio, cuyos conductores simplemente no les interesan los contenidos culturales- sean los culpables de que el arte y la cultura solamente lleguen a los eternos círculos de siempre. Pero considero que en tanto detentan una concesión por parte del gobierno federal, queda pre-establecido su responsabilidad para emitir programas que no solamente entretengan a las audiencias, sino que también procuren la formación del individuo. López Moya me dijo que la única forma de lograrlo es por medio de una ley, porque ya saben que los contenidos culturales no venden y como significan una cuchillada para el Dios Rating, pues la señora de la casa le cambia de canal y punto. Por eso los barones de las teleras no pierden su tiempo en mandar reportero.
También le pregunté a un abogado que qué se podía hacer al respeto y me dijo que aquí nada, porque es una concesión federal y que en todo caso habría que irse a cabildear al Congreso de la Unión. Porque si los polakos pudieron meterlos en cintura para que les publiciten sus spots e interrumpir al Poncho de la 91X que se inventó su monocordia : ¡Al máaaaximo! ¡al máaaaximo! Porque Dios te dio libre albedrío…y puedes provocar el éxito…tú decides…porque del cielo sólo caen bendiciones y lluvia…¡al máaaaximo! Y de pronto suena la voz del valín boxeador Kawashi interrumpiendo el catecismo de superación personal de Poncho, claro con una sarta de baratijas discursivas para impresionar hasta al chilango más politizado.
Digo, si estos polakos fueron capaces de meterse hasta la cocina de las hondas hertzianas, por qué nosotros, los promotores culturales, no podemos provocar que un día sea la voz de Gerardo Nevárez quien interrumpa al Poncho de la 91 X para decir: y estaba tan dispuesto a todo para conseguir el amor… que vendió su alma al diablo… ven a ver Fausto, un montaje bajo la dirección de Sergio García… porque en los medios solamente encontramos la estridencia más apta para fabricar fanáticos.
Y el notiradio del señor Estrada no tiene sección cultural y creo que tampoco el telediario del arquitecto Benavides. De televisa Monterrey y TV Azteca, ya mejor ni hablamos; por eso sería bueno que un día de estos el arquitecto Benavides se organizara en su programa “Cambios” una mesa que se intitulara: “¿Por qué nosotros los medios difícilmente nos interesamos en los programas y/ o productos culturales que produce el estado?” Seguramente los invitados de rigor serían Luis Padua, Guillermo Martínez y a guisa de contrapunto propongo al Dr. Romeo Flores Caballero.
Si algún espontáneo quiere alimentar esta inquietud, favor de escribir al buzón de este diario electrónico. También les dejo mi número celular: 8114895711.
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