DE AMICITIA
De amicitia
(A José del Río Mons)
Si tuviese al justo de enemigo,
sería la justicia mi enemiga.
A tu lado en el campo victorioso
y junto a ti estaré cuando el fracaso.
Tus palabras tendrán tumba en mi oído.
Celebraré el primero tu alegría.
Aunque el fraude mi espada no consienta,
engañaremos juntos si te place.
Saquearemos juntos si lo quieres,
aunque mucho la sangre me repugne.
Tus rivales ya son rivales míos:
mañana el mar inmenso nos espera.
Julio Martínez Mesanza.
¡Qué ingeniosa jitanjáfora la que da título a tu texto! “Carta (Blanca) para (León) Corona”, aunque eso de “león” no me va muy bien y además prefiero degustar, muy esporádicamente, cerveza Indio. El “¿tomas corona?” (sin acento), es ya un desgastado chascarrillo que he aprendido a tolerar.
Es bueno reconocer y valorar nuestros desaciertos; de hecho, errar para aprender constituye una táctica pedagógica infalible. Y sí, tienes razón, incluso ya lo había mencionado antes, somos lo que expresamos, ya sea de manera oral o escrita, y como “buen profe” llega uno a desarrollar un sexto sentido que te permite atisbar y descifrar lo que acontece en la psique de los alumnos. Me atrevo a afirmar que un maestro que no conoce a los estudiantes con quienes comparte su vida académica, no merece el honor de ejercer una de las profesiones más complejas y fascinantes; aun con la utópica “alianza” educativa, autoridades de oropel, denigración social, resultados reprobatorios fútiles y maniqueos que flagelan actualmente al ya de por sí lacerado magisterio. Un buen profesor está situado siempre más allá de todas estas pendejadas.
Atendiendo a tu generosa invitación a escanciar de los liberadores y embriagantes lúpulos; hace meses que espero aunque sea una mínima fracción de tiempo libre en la apretada agenda de Luis Lauro y los colaboradores de La Quincena y el 15Diario para conocernos y no me importaría sentir el arrobamiento que provoca una “cita a ciegas”. ¡Ah!, y obviamente no puede faltar la alfombra roja, bien merecida, que haga leves nuestros pasos… ¡ja, ja, ja!
N´ombre, Alfonso, cuando gustes y puedas, todo es cuestión de fijar el recinto, el día, la hora y los gratos invitados (como Guillermo Lozano) para “dejarnos flechar” por unos cuantos “apaches” y como dice Andresito, el cantante del “Chorrito” (un bar sui géneris), cuando le ayuda a don Vale (el dueño y cantinero) a atender a la raza y le solicitas una cerveza Indio: “¡Usted lo será…!”
Tu amigo:
Tomás Corona Rodríguez
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